D. Raúl Moreno, Predicador de la Novena de la Virgen del Aguila

Antonio Raúl Moreno Enríquez, más conocido como D. Raúl, es un sacerdote alcalareño que nació y se crio en un barrio y una familia humilde de cinco hermanos. Fue en este contexto donde maduró como persona y desarrolló su FE. Su parroquia ha sido y será siempre la Inmaculada Concepción, de la zona del instituto, donde recibió su primera comunión y se confirmó. Desde sus comienzos siempre tomó parte activa de la Iglesia participando e impulsando los primeros movimientos de jóvenes de su parroquia, llegando a ser director de un coro parroquial entusiasta y juvenil que revolucionó la vida del barrio. Creó una buena cantera, quizás hasta inconscientemente, porque no se podía imaginar que el Señor le tenía guardado algo grande para él. También fortaleció su FE en el camino Neocatecumenal de la parroquia de Santiago de Alcalá, lo que supuso una auténtica revolución para su vida como cristiano, hasta el punto de que jamás ha abandonado este camino, esté donde esté. Comenzó su diaconado en septiembre de 2006 en la parroquia de San Pedro de Carmona. En 2007, ya como sacerdote, fue nombrado neopresbítero de la parroquia de la Victoria de Morón de la Frontera; en 2011 fue el párroco del Ave María y San Luis de Dos Hermanas. A los cuatro años de estar aquí le propusieron estudiar liturgia en el Pontificio Instituto Litúrgico de San Anselmo de Roma. Actualmente sigue ampliando esos estudios, que tendrá que compaginar con su nuevo nombramiento como párroco de la parroquia Ntra. Sra. de la Victoria de Osuna. Esta formación le ha permitido, durante los periodos vacacionales, auxiliar en sus labores a D. Bernabé Linares en las parroquias de Villanueva de San Juan y el Saucejo. En las parroquias en las que ha estado destinado siempre ha luchado por mover a los jóvenes y no olvidarse de los más necesitados, de los preferidos del Señor: los pobres conocimientos que está adquiriendo gracias a un gran esfuerzo y constancia les están haciendo amar cada vez más la liturgia y, a su vez, a que toda su simbología cobre más sentido y que a sus feligreses nos llene más. Los que lo conocemos no tenemos la menor duda de que siente pasión por su vocación y de que se entrega al cien por cien por ella, por su Iglesia, los feligreses y todo aquel que se le acerca a pedirle ayuda, a pedirle una palabra…

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