OTRO MARTES SANTO. EL MISMO MARTES SANTO
Faltan pocas horas para que volvamos a vivir un nuevo Martes Santo, y a la mente me vienen los recuerdos y vivencias de tantas y tantas Estaciones de Penitencia como he tenido; y después de pensarlo durante unos minutos, todos los pensamientos y todas las imágenes se me van hacia una “procesión” que aún no he vivido.
Durante estos años, en cada Martes Santo, he tenido la suerte de compartir Estación de Penitencia con familiares, amigos, “conocidos” que sólo nos vemos cada Martes Santo… pero siempre he tenido la sensación de que me faltaba algo para completar un Martes Santo “soñado”.
Siempre estás presente, y, aunque alguna que otra vez, hace ya muchos años, hemos compartido este día siendo acólitos y acompañando al Señor, siempre he necesitado que tú, mi hermano, vistieras la túnica de nazareno de la Hermandad del Perdón.
Novia y después esposa, hijos, sobrina, familiares, amigos de toda la vida con los que, a día de hoy, seguimos compartiendo este día juntos, amigos que estuvieron unos años y que, por unas circunstancias u otras, ya no están para vivir la Estación de Penitencia…pero siempre faltas tú; sueles estar y buscas varios momentos para ver la cofradía en su discurrir camino del Convento de Santa Clara, pero eso, para mí, no es suficiente.
Necesito verte con el hábito nazareno y que puedas vivir un Martes Santo con tus sobrinas y tu ahijado, y seguro que ese día, ellos también se van a sentir plenamente felices.
Mañana te buscaremos para saber que estás ahí, que un año más has acudido a tu cita con el Santísimo Cristo del Perdón y Nuestra Señora de las Angustias y soñaremos con ese día en que seas nazareno del Perdón.
¡Mirad cuánto bueno y cuanto delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Salmo 133:1

